domingo, 29 de mayo de 2011

El amor en tiempos del ahora que se construye




Cada vida es una historia llena de sus riquezas, de sus andares, de sus crecer, en esto de pintar de colores los hermosos grises de este tránsito, que jamás es de uno, es de Dios; Él nos da la vida, que en ocasiones la atropellamos, la apuramos y la sometemos a nuestras presiones.

Es el canto del amor, la fraternidad, es el andar el camino que deseo, con paciencia, hoy un poquito, quizás mañana nada, pero solo sé que lo camino, en mi tiempo, para que al final, sea el logro de la perseverancia y la fuerza de voluntad quien sea signo de de vida.


Es así, el instante de vida es un respiro de energía, que le llena para siempre, es la seguridad de comprender que cada paso es importante, no solo para quien lo da, sino para que sea extensivo a quienes a su lado están,, Es sentir que se protege lo que se ama, aun cuando eso signifique, por ahora lejanía.

Cada vida es historia propia, pero colectiva en tanto la doy al amor, en tanto recibo la energía de luz de quienes a punta de tenacidad, a la larga, al tiempo de Dios, camina el camino que ha deseado siempre. Es así, la vida no es un ratico, la vida se hace de cada minuto, que fortalece el siguiente minuto que se vive en la distancia de lo que se desea.

Y que se desea, por ejemplo amor, cuando este ha sido fácil de lograr, cuando su causa ha sido fácil, Amamos llenos de conflictos e inseguridades, hasta en ocasiones amamos equivocadamente a quien a punta de sacrificios, nos da el grato aprendizaje de aprender a rectificar y buscar en dentro de sí, aquella luz que reanima abrir nuevas esperanzas al amor renovado, de aquel que renace con fe y esperanza en un nuevo amanecer.

Quien dijo que la vida es fácil, que amar es fácil, no sé quién puede creer en ello. Es duro, se sufre, nos da de frente con la realidad. Pero, esa misma incertidumbre, es aprendizaje para comprender que nunca aprenderá amar, sino amo, sino arriesgo a entregarse al amor de forma abierta, honesta, sincera, con la pasión del aliento de besos que contacto de piel, hacen que la vida sea un segundo de vida plena.


No hay más vida, que la que se vive en la entrega del amor.

Es así, vivo para dar en este transito aquello que se da luz al ser que a mi lado transita, el camino que le ha tocado transitar. Cuanto de, no sé, de maravilloso, mágico, genialidad hay en cada día a vivir, para entregarlo a la amargura de lo que nubla el alma con la tropelía de la duda. Es bueno dudar (que bueno es eso de la dialéctica), pero cuando se duda para avanzar, para comprender aquello que me sorprende, catarsis que llaman, en el sano juicio. Pero es que hasta el sano juicio es la duda de mantenerme equilibrado. Para no entrar en conflicto consigo mismo.

Es así, se dice, bendiciones infinitas en su recorrido. Es así, es luchar con los temores, contra lo que atormenta o quienes nos atormentan, para que al final comprender que esa lucha había que librarla tarde o temprano. Pero mucho más gratificante es salir airoso, renovado, pleno del amor que da el deseo de vivir, de iniciar el vivir con fe y esperanza en el camino que se construye.
Los tiempos de Dios son perfectos, son los tiempos de renovar, no esperar, de construir, no esperar. De vivir recreando la obra de vivir esta vida, en este tiempo, en este ahora.

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